Los peligros del uso de la Inteligencia Artificial en el ámbito del derecho

Falta de transparencia y la «caja negra» de la IA

Uno de los mayores desafíos que enfrenta la IA en el derecho es la falta de transparencia en los procesos de toma de decisiones. Los sistemas de IA, especialmente aquellos basados en técnicas de aprendizaje profundo (deep learning), son inherentemente opacos. Esto significa que, aunque pueden producir resultados precisos, el razonamiento subyacente detrás de esas conclusiones no siempre es claro o comprensible.

En el contexto legal, esta «caja negra» es particularmente problemática. Las decisiones judiciales requieren justificación y una base clara en la ley. Si una herramienta de IA toma decisiones sin proporcionar explicaciones detalladas de cómo llegó a ellas, se pone en peligro el principio de motivación de las resoluciones judiciales. Los jueces, abogados y partes implicadas pueden verse incapacitados para cuestionar o revisar adecuadamente una decisión generada por un algoritmo.

Además, esta falta de transparencia podría llevar a una disminución de la confianza pública en los sistemas judiciales. Si los ciudadanos perciben que las decisiones judiciales están siendo tomadas por sistemas que no comprenden, o que operan de manera opaca, la legitimidad de los tribunales puede verse erosionada.

Sesgos algorítmicos y discriminación

Otro riesgo clave del uso de IA en el ámbito del derecho es la posibilidad de que los sistemas de inteligencia artificial reproduzcan y amplifiquen sesgos históricos presentes en los datos con los que han sido entrenados. Los algoritmos de IA aprenden de conjuntos de datos, y si esos datos contienen prejuicios –como discriminación racial, de género o de clase–, el sistema puede perpetuar esos sesgos en sus decisiones.

En el campo de la justicia penal, ya ha habido ejemplos documentados de algoritmos que predicen tasas de reincidencia o conceden libertad bajo fianza basándose en datos que discriminan a minorías raciales.

Un estudio del ProPublica en 2016 reveló que una herramienta de evaluación de riesgos utilizada en los tribunales de EE.UU. era más propensa a etiquetar erróneamente a personas negras como de alto riesgo de reincidencia en comparación con las personas blancas. Este tipo de discriminación algorítmica plantea graves preocupaciones sobre la equidad del sistema judicial y la posible violación de derechos fundamentales.

Privacidad y protección de datos

La creciente utilización de la IA en el derecho también plantea importantes desafíos en cuanto a la privacidad y la seguridad de la información. Las herramientas de IA necesitan grandes cantidades de datos para funcionar de manera efectiva, lo que significa que las plataformas legales que utilizan IA deben gestionar grandes volúmenes de información confidencial, incluidas comunicaciones abogado-cliente, detalles de contratos y datos personales sensibles de las partes implicadas en los casos.

Esto aumenta significativamente los riesgos de violaciones de datos, ciberataques y accesos no autorizados a información confidencial. Un fallo en la seguridad de estos sistemas podría comprometer la privacidad de los clientes, dañar la reputación de los despachos de abogados y tener implicaciones legales serias en caso de que la información se utilice de manera indebida.

Dependencia excesiva en la IA

Otro peligro latente es la dependencia excesiva en las herramientas de IA en detrimento de la experiencia y el juicio humano. Si bien la IA puede ser útil para automatizar tareas repetitivas y procesar grandes volúmenes de datos, no debe reemplazar la toma de decisiones críticas que requieren análisis complejos y habilidades humanas. Existe el riesgo de que, al depender demasiado de la tecnología, los abogados y jueces se vuelvan complacientes y deleguen tareas que requieren una evaluación más cuidadosa y matizada.

A largo plazo, esto podría llevar a una merma de las habilidades legales tradicionales y reducir la capacidad de los profesionales del derecho para ejercer su juicio independiente, algo esencial para garantizar una aplicación justa y adecuada de la ley.

Conclusión

El uso de la inteligencia artificial en el mundo jurídico ofrece oportunidades para mejorar la eficiencia y precisión en diversas tareas. Sin embargo, sus riesgos son igualmente notables: la falta de transparencia, los sesgos algorítmicos, los riesgos para la privacidad y la posible deshumanización del sistema judicial plantean desafíos éticos y prácticos que no se pueden ignorar.

Para que la IA aporte valor real sin comprometer los principios fundamentales del mundo jurídico, es esencial establecer marcos regulatorios sólidos, asegurar la transparencia en los sistemas que se utilicen, y garantizar que siempre haya un control humano en las decisiones clave. Solo de esta manera, podremos aprovechar los beneficios tecnológicos sin sacrificar los valores esenciales de justicia, equidad y responsabilidad que definen el ejercicio del Derecho.

En definitiva, el uso de la inteligencia artificial en el mundo jurídico plantea retos importantes que requieren un enfoque legal sólido y equilibrado. Desde nuestra perspectiva, es crucial ofrecer asesoramiento especializado para ayudar a los profesionales del derecho y a las organizaciones a implementar y gestionar el uso de IA de manera ética y conforme a la normativa vigente. En contamos con un equipo experto en que puede orientar en cualquier tipo de consulta; por ello, no dudes en con nosotros.

 

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